Un día me dijo Rafael Cardona que debo escribir a diario.
"Es como un jugador de futbol que diario entrena; llueva, truene o relampagué tu debes escribir, no importa si una nota, un diario, una historia o a tu novio, debes ejercitarte en eso".
Así que ahora estoy escribiendo y pensando en esas frases que jamás olvidare, además de que probablemente me servirán en mi profesión. A pesar de que en estos últimos cuatro días he escrito y escrito, no lo he hecho en este blog, por eso, hace unos minutos, sentí la necesidad de escribir a la hija de Sartre pues debo contribuirle lo que gracias a su espacio he ejercitado en mi escritura.
En este espacio me siento menos tensa que cuando escribo una nota que debo presentar ante los ojos del "jefe", bueno, por lo menos aquí todo lo que escriba saldrá publicado, así que puedo explotar mis expresiones sin límites, y claro, puedo cometer algunos desordenes literarios y hasta ortográficos; aunque la finalidad de hacerme un hábito en la escritura es para no cometerlos nunca.
Rosa Montero en su libro "La loca de la casa" dice que el escribir es tan fácil porque todo lo que observas con la ayuda de la imaginación lo puedes convertir hasta en una novela, cosa que es muy cierta, sólo que se debe agregar ciertas reglas gramaticales que creo son las que me fallan.
En fin. Para mi escribir tiene un significado muy importante a diferencia de personas que conviven conmigo, y me he percatado de ello porque todo lo que vivo lo quiero escribir, y tal vez no todo se encuentre en este blog pero si en infinidad de cuadernos, hojitas y hojotas que son las que regularmente convierten a mi habitación un desorden total.
La escritura es un arma que utilizo mucho para expresar a los demás todo tipo de sentimientos, con mis palabras puedo herir a una persona pero también le puedo seducir.
Por ejemplo: Si estoy excesivamente enojada y me propongo escribirle en ese momento a la persona que me provocó la furia soy capaz de crear un enemigo o en el mejor de los casos perder a un amigo. Y depende de todo lo que afecte o no a mi sensible alma caprichosa, es que las letras comienzan a deslizarse por mis dedos con la intención de hipnotizar a cualquier ser.
Me gusta. Si algún día llegara a escribir un libro sería sobre lo maravilloso que es escribir, el gusto de expresar y sobretodo de crear ¡Enhorabuena!
octubre 06, 2009
septiembre 19, 2009
Fuerza
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Belle écrivain
Me encontraba arreglando mi librero y como es de acostumbrarse abría libro tras libro para recordar todas mis adquisiciones literarias-solo en tenerlas porque en leerlas me falta un centenar-
Se me vino a la mente una conversación que tuve con Carlos Patiño (editor de Crónica) hace unos meses donde exponíamos todas las cosas curiosas que puedes encontrar dentro de un libro precisamente porque me encontré varias peculiaridades. Fotografías, boletos de metro de autobús, tickets de compra, billetes, etc..., pero la más placentera fue la que encontré en un libro que no se porque tenía: "La fuerza de las Cosas de Simone de Beauvoir".
Lo cogí para hojearlo y me quedé un poco picada pues la escritora narra su historia en la recién terminada segunda guerra mundial, y el cambio de ideas que Sartre sufrió a consecuencia de la liberación de Francia.
De pronto, me encuentro con una dedicatoria del libro que evidentemente fue escrito por mi padre a mi madre y que tal vez hago mal en publicarlo, pero debo porque es parte de la historia y son palabras que me emocionan y que hoy están en mi posesión.
17/septiembre/2002
Vida:
¡Que fuerza la de Simone de Beauvoir! Filósofa, escritora, mujer inolvidable como tú. Como tú se enamoró de un loco y aún así le escribió un libro después de su muerte: "La Ceremonia del Adiós".
A pesar de lo inmenso, lo insondable del desconocido provenir, siempre te querré; al final, tal vez no me escribas libro alguno; me sentiría dichoso, solamente, si llevas una flor a tu boca y la dejas descansar ahí junto a mi. Mientras tanto te dejo estas memorias como recordatorio de este amor que como el viento siempre está ahí, acariciando , flotando a tu lado.
Emilio.
Se me vino a la mente una conversación que tuve con Carlos Patiño (editor de Crónica) hace unos meses donde exponíamos todas las cosas curiosas que puedes encontrar dentro de un libro precisamente porque me encontré varias peculiaridades. Fotografías, boletos de metro de autobús, tickets de compra, billetes, etc..., pero la más placentera fue la que encontré en un libro que no se porque tenía: "La fuerza de las Cosas de Simone de Beauvoir".
Lo cogí para hojearlo y me quedé un poco picada pues la escritora narra su historia en la recién terminada segunda guerra mundial, y el cambio de ideas que Sartre sufrió a consecuencia de la liberación de Francia.
De pronto, me encuentro con una dedicatoria del libro que evidentemente fue escrito por mi padre a mi madre y que tal vez hago mal en publicarlo, pero debo porque es parte de la historia y son palabras que me emocionan y que hoy están en mi posesión.
17/septiembre/2002
Vida:
¡Que fuerza la de Simone de Beauvoir! Filósofa, escritora, mujer inolvidable como tú. Como tú se enamoró de un loco y aún así le escribió un libro después de su muerte: "La Ceremonia del Adiós".
A pesar de lo inmenso, lo insondable del desconocido provenir, siempre te querré; al final, tal vez no me escribas libro alguno; me sentiría dichoso, solamente, si llevas una flor a tu boca y la dejas descansar ahí junto a mi. Mientras tanto te dejo estas memorias como recordatorio de este amor que como el viento siempre está ahí, acariciando , flotando a tu lado.
Emilio.
septiembre 16, 2009
Hombre-mujer: Soledad.
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Belle écrivain
"No hay hombre que no tenga enquistada en el cerebro la larva del más deplorable machismo"
"Ninguna mujer podrá dar más de lo que la soledad ofrece. Porque la soledad ofrece a manos llenas descubrimiento y libertad"
Eusebio Ruvalcaba
El único remedio al mal de amores es que los hombres y las mujeres permanezcan separados siempre.
Está claro que con distinta esencia y dificultad de entendimiento, la libertad, espacio y tiempo únicos y exclusivos de cada uno es el perfecto recurso a defender.
Oigo mujeres quejarse de ellos, incluso yo he caído en eso, escucho a ellos quejarse de ellas y yo misma los he enfrentado, pero lo más curioso del asunto es que hombres como mujeres tienen la razón.
No nacimos para pertenecer a nadie, nacimos para vivir y el vivir conlleva conocer a mucha gente y experimentar muchos sentimientos, sin quedarnos en un mismo lugar. Te puedes enamorar y puedes gozar las circunstancias, pero lo indispensable es la conciencia de que todo en este mundo se acaba porque existen cambios en nosotros y en los demás.
De un día a otro todo se esfuma.
Entonces pregunto: ¿Por que no aprender a estar solos? Puede parecer egoísta mi pregunta aunque no lo sea.
La soledad sólo pesa si no la conoces, si no sabes de que manera manejar la libertad que te proporciona.
Tu soledad no es egoísta con nadie, al contrario, te enseña a compartir de mejor manera a valorar y ser sincero contigo.
Ambos sexos tienen defectos, son compatibles en algún momento, intercambian ideas, palabras...
Absorbes y te vas...
y tienes sed y vuelves a beber de esa misma vida, de esa libertad y te encuentras con la soledad que te enseña de ti para otros.
Como mujer puedo reconocer lo que para un hombre significa el quedar enclaustrado con una sola mujer que después significa un pesar enminente, se quejará y buscará refugio en otra mujer que al final será un peso también; para una mujer el miedo a estar sola significa caer una y otra vez con los guardianes de tu cuerpo, de tu mente y de tu tiempo: Los Hombres.
¿Celos? ¿Dudas? ¿Traiciones?
Eso desaparece cuando eres sincero contigo antes que con alguien.
Aquel que no cree en ti es porque no cree en él o ella, porque se está acostumbrado a pensar que todos actuamos de igual forma.
Y aquel que se enfurezca por que disfrutas de esa libertad es porque no se ocupa de la suya.
"Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento".
Jaime Sabines
"Ninguna mujer podrá dar más de lo que la soledad ofrece. Porque la soledad ofrece a manos llenas descubrimiento y libertad"
Eusebio Ruvalcaba
El único remedio al mal de amores es que los hombres y las mujeres permanezcan separados siempre.
Está claro que con distinta esencia y dificultad de entendimiento, la libertad, espacio y tiempo únicos y exclusivos de cada uno es el perfecto recurso a defender.
Oigo mujeres quejarse de ellos, incluso yo he caído en eso, escucho a ellos quejarse de ellas y yo misma los he enfrentado, pero lo más curioso del asunto es que hombres como mujeres tienen la razón.
No nacimos para pertenecer a nadie, nacimos para vivir y el vivir conlleva conocer a mucha gente y experimentar muchos sentimientos, sin quedarnos en un mismo lugar. Te puedes enamorar y puedes gozar las circunstancias, pero lo indispensable es la conciencia de que todo en este mundo se acaba porque existen cambios en nosotros y en los demás.
De un día a otro todo se esfuma.
Entonces pregunto: ¿Por que no aprender a estar solos? Puede parecer egoísta mi pregunta aunque no lo sea.
La soledad sólo pesa si no la conoces, si no sabes de que manera manejar la libertad que te proporciona.
Tu soledad no es egoísta con nadie, al contrario, te enseña a compartir de mejor manera a valorar y ser sincero contigo.
Ambos sexos tienen defectos, son compatibles en algún momento, intercambian ideas, palabras...
Absorbes y te vas...
y tienes sed y vuelves a beber de esa misma vida, de esa libertad y te encuentras con la soledad que te enseña de ti para otros.
Como mujer puedo reconocer lo que para un hombre significa el quedar enclaustrado con una sola mujer que después significa un pesar enminente, se quejará y buscará refugio en otra mujer que al final será un peso también; para una mujer el miedo a estar sola significa caer una y otra vez con los guardianes de tu cuerpo, de tu mente y de tu tiempo: Los Hombres.
¿Celos? ¿Dudas? ¿Traiciones?
Eso desaparece cuando eres sincero contigo antes que con alguien.
Aquel que no cree en ti es porque no cree en él o ella, porque se está acostumbrado a pensar que todos actuamos de igual forma.
Y aquel que se enfurezca por que disfrutas de esa libertad es porque no se ocupa de la suya.
"Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento".
Jaime Sabines
septiembre 15, 2009
Algún día se olvida...
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Belle écrivain
La vida es infinita, sólo que no la vemos.
La vida es destino que manejas.
Es un sí o no.
Es un camino o es otro.
Es darle vuelta a la página, sobretodo por la curiosidad de saber que sigue...
Tu eres el único involucrado.
Y es así.
Al fin
ALGÚN DÍA SE TE OLVIDA.
La vida es destino que manejas.
Es un sí o no.
Es un camino o es otro.
Es darle vuelta a la página, sobretodo por la curiosidad de saber que sigue...
Tu eres el único involucrado.
Y es así.
Al fin
ALGÚN DÍA SE TE OLVIDA.
agosto 26, 2009
Juanito
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Belle écrivain
Existe, aunque parezca increíble, un personaje no muy inteligente, una persona común como muchos de nosotros de esos que no tienen un talento en especial, que no es hombre beneficiado por miles de millones y que tiene la desgracia de estar rodeado por la ignorancia y la miseria, pero que tiene que es hoy un fenómeno nacional pese a la insistente burla a la que es sometido.Rafael Acosta, mejor conocido como “Juanito”, es un hombre que a pesar de contar con todos los adjetivos escritos en el párrafo anterior tuvo la ventaja o desventaja, no sé por qué razón, lo ignoro completamente, de llegar a ser candidato a jefe delegacional de Iztapalapa por el Partido del Trabajo. Entonces pues, ahora ha llegado a boca de todos y lo más importante para una figura pública: ha acaparado la atención de casi todos los mexicanos.Todo comenzó cuando una disputa entre dos mujeres, entre ellas la “finísima Clara Brugada”, provocó que Andrés Manuel López Obrador manipulara con su astucia política al querido e inocente Juanito para que éste cediera su puesto a la señora Brugada, que en la realidad es el títere de AMLO, pues ya es bien sabido que López Obrador es ante todo el dueño de dicha demarcación.Bueno, para no hacer el cuento largo… así empezó Juanito rondando por los periódicos, noticieros y portales de internet; primero era su amabilidad y solidaridad por su homóloga, ante todo su promesa con todo y protesta frente a miles de luego lo poco elocuente, o mejor dicho, su falta de expresión, después su triunfo y con ello los problemas pos electorales. Ahora Juanito, enojado por las supuestas agresiones de las huestes lopezobradoristas, está a un punto de no cumplir con su palabra (aunque él mismo diga que no es como los políticos que no cumplen sus promesas) y no ceder el puesto a su antes apreciada Clara Brugada. No conforme con ello y agraviado el asunto a su falta de inteligencia y conocimiento político decidió hoy retar al mismo López Obrador : "López Obrador no meterá sus manos en Iztapalapa", habló del los políticos como personas que no cumplen sus promesas...su actitud ganó risas, esta vez no de burla si no de simpatía.
Una vez confesado el deseo de Juanito de quedarse como jefe delegacional o por lo menos de llegar a un acuerdo con Clara Brugada a la "fifty-fifty" en una entrevista con Carlos Marín en Milenio Televisión, nos visitó en la redacción y fue sorprendente la respuesta que obtuvo, incluso mi respuesta fue de curiosidad mezclada con esa simpatía que luego de sus declaraciones ganó de mi.
Ahora Juanito por donde camina captura miradas.
Y así Rafael Acosta alias Juanito hasta es motivo de entrada en mi propio blog.
La foto del recuerdo (la cara no es lo que parece)
agosto 19, 2009
El arte de Callar
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Belle écrivain
Hoy una parte de mi se ha quedado muda. Mi ser me indicó que debo dejar que el silencio invada mi vida.
Desde adolescente me he caracterizado por ser muy expresiva no sólo por medio de la palabra sino por mi forma de dar y confiar todo a mis afectos, o lo que es peor a los que considero "buenas personas". Ésto me ha traído grandes experiencias pero también grandes decepciones porque suelo confiar en la gente y pensar que todos son como yo: personas inocentes, nobles, sin afán de perjudicar a los demás por sentimientos como la envidia.
Hablar. El comunicarse con todos por medio de la palabra siempre ha sido fundamental en mis relaciones; el compartir un poco o un mucho de mi palabra es natural. No lo pienso, sólo hablo, me sale así, nunca me ha importado compartir de todo y con todos, sin embargo hoy me ha llegado la factura de esa forma de vivir, de pensar y de compartir con las personas que se encuentran alrededor.
Es doloroso darse cuenta que el hablar es una forma de perjudicar tu tranquilidad y es también, por increíble que me parecía, una forma de entregar herramientas a las personas que no te quieren para que logren su objetivo, y es mas doloroso todavía descubrir que el hablar es un simple verbo que más que ayudarte a estrechar relaciones importantes sirve para cavar tu propia tumba.
Bueno. Ahora el asunto no es callar por callar, sino saber hacerlo, porque imagínense ustedes que una mujer como yo, expresiva desde naturaleza, desea expresar o más bien seguir expresando, imaginar que realmente si puedes confiar en los demás si hablas con ellos para compartir mediante el habla un cachito de tu ser. He ahí el dilema.
Y estaba pensando en esto cuando, luego de esta gran desilusión tomé un libro de mi madre para alivianar una depresión desastrosa y leí unas líneas de Elena Poniatowska que decían que el escribir “te enseña a guardar silencio”. Y aquí estoy, convencida a callar pero expresando sin hablar; sé que no es una persona, es una hoja, pero no importa, ahora tendré que seguir callando y escribiendo.
Hoy me he quedado un poco muda y por lo tanto me he convertido un poco en otra. Provoco también estar sola, la soledad es parte de ese silencio, pero el estar solo no implica quedarte callado contigo mismo, por eso el escribir y el saberte ahí. La traición no es de uno mismo.
La gente es la que te daña y te lastima. Los amigos como dice el dicho: "se cuentan con los dedos de una mano", la confianza no perdura.
Prefiero mi soledad y a mi misma, prefiero escuchar a los demás y también guardar en mi silencio lo que escucho, quiero aprender a ser silenciosa, quiero aprender a estar sola, quiero aprender por fin que con la única que puedo contar es conmigo misma.
Desde adolescente me he caracterizado por ser muy expresiva no sólo por medio de la palabra sino por mi forma de dar y confiar todo a mis afectos, o lo que es peor a los que considero "buenas personas". Ésto me ha traído grandes experiencias pero también grandes decepciones porque suelo confiar en la gente y pensar que todos son como yo: personas inocentes, nobles, sin afán de perjudicar a los demás por sentimientos como la envidia.
Hablar. El comunicarse con todos por medio de la palabra siempre ha sido fundamental en mis relaciones; el compartir un poco o un mucho de mi palabra es natural. No lo pienso, sólo hablo, me sale así, nunca me ha importado compartir de todo y con todos, sin embargo hoy me ha llegado la factura de esa forma de vivir, de pensar y de compartir con las personas que se encuentran alrededor.
Es doloroso darse cuenta que el hablar es una forma de perjudicar tu tranquilidad y es también, por increíble que me parecía, una forma de entregar herramientas a las personas que no te quieren para que logren su objetivo, y es mas doloroso todavía descubrir que el hablar es un simple verbo que más que ayudarte a estrechar relaciones importantes sirve para cavar tu propia tumba.
Bueno. Ahora el asunto no es callar por callar, sino saber hacerlo, porque imagínense ustedes que una mujer como yo, expresiva desde naturaleza, desea expresar o más bien seguir expresando, imaginar que realmente si puedes confiar en los demás si hablas con ellos para compartir mediante el habla un cachito de tu ser. He ahí el dilema.
Y estaba pensando en esto cuando, luego de esta gran desilusión tomé un libro de mi madre para alivianar una depresión desastrosa y leí unas líneas de Elena Poniatowska que decían que el escribir “te enseña a guardar silencio”. Y aquí estoy, convencida a callar pero expresando sin hablar; sé que no es una persona, es una hoja, pero no importa, ahora tendré que seguir callando y escribiendo.
Hoy me he quedado un poco muda y por lo tanto me he convertido un poco en otra. Provoco también estar sola, la soledad es parte de ese silencio, pero el estar solo no implica quedarte callado contigo mismo, por eso el escribir y el saberte ahí. La traición no es de uno mismo.
La gente es la que te daña y te lastima. Los amigos como dice el dicho: "se cuentan con los dedos de una mano", la confianza no perdura.
Prefiero mi soledad y a mi misma, prefiero escuchar a los demás y también guardar en mi silencio lo que escucho, quiero aprender a ser silenciosa, quiero aprender a estar sola, quiero aprender por fin que con la única que puedo contar es conmigo misma.
julio 15, 2009
Personaje
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Belle écrivain
Hay personajes que me encuentro por una u otra cosa que me parecen peculiares, interesantes y graciosos; con los que, si tuviera una inmensa imaginación, armaría toda una historia.
Existe un viejo vecino, que me encuentro siempre cuando voy hacia mi trabajo y que siempre ha atraído mi atención y mi simpatía.
Siempre a la misma hora, se encuentra sentado en su pórtico oscuro repleto de plantas con un libro o periódico en una mano, en la otra sostiene un cigarrillo. En el fondo la voz de María Callas o alguna pieza de Mozart armoniza deliciosamente la imagen.
El hombre solitario de aproximadamente 70 años vive rodeado de gatos de todo tipo de tamaños y colores, todos los mininos huyen de mi cuando busco acariciarlos o jugar con ellos; el señor, me miraba cuando pasaba con un aire de curiosidad, gracia y cordialidad.
Todos los días pienso: "Que ganas de sentarme con él a conversar y saber más de su vida, o simplemente acompañarlo en su lectura yo con un libro en la mano y la música nuestra amiga".
Es muy probable que este señor tenga una historia. Me gustaría saber por qué esta solo, por qué su afición por los gatos y las plantas, y aunque es probable que adivine su inclinación porque siempre lee La Jornada, saber cuales son sus perspectivas políticas.
En la última semana, sin evitarlo le regalé una sonrisa muestra de mi fascinación hacia su ángel y hacia su entorno acogedor. Al siguiente día él inclinó su cabeza con agrado regalándome un saludo que me encantó.
Desde ese día siempre buscamos el saludo con la cabeza, incluso, hubo un momento en el que lo hicimos con la mano, de una manera más jovial.
Les dejo un texto encantador (aprovechando)
Colgarse de un Árbol
Por: Guillermo Fadanelli
Acabo de estar cerca de 30 días en Francia. La mayor parte del tiempo en París, aunque una semana me refugié en una playa solitaria en la costa sur, cerca de Toulon. Mi deber como escritor es contar a ustedes historias interesantes consecuencia de las experiencias vividas durante el viaje, pero contra los cánones me he decidido por una historia personal, con la esperanza de que algún lector comprenda los avatares de mi desasosiego.En parís conocí a una mujer de nombre Mariana. Ella es joven, delicada y vive en una buhardilla ubicada en un barrio que no podría señalar en un mapa. Antes de continuar tendría que decir que en poco tiempo cumpliré 50 años y cuando Mariana abrió los ojos al mundo por primera vez mi memoria recitaba ya de memoria la obra de Sastre, Camus, y por supuesto la de Céline. Mariana es amante de la literatura y pone en riesgo su futuro dedicándose a una actividad tan poco apreciada en estos días. Las dos ocasiones que no llegué a dormir a mi hotel pasé la noche en vela a su lado. El oriente de estas palabras es una pregunta sencilla: ¿puede amarse a varias mujeres a un mismo tiempo? Estoy convencido de que es posible, aunque esto carecería de sentido si no se considerara a cada mujer como un mundo aparte. Si se deseara sustituir a una mujer por otra lo más honroso sería colgarse de un árbol antes de cometer dicha barbarie: es una ofensa absoluta para cualquier mujer que uno desee reemplazarla por otra como si fuera un florero.Les cuento que estuve a un paso de abandonarme a esa atracción inesperada y comenzar todo de nuevo, pero permití a la mediocridad que suele habitarme imponerse sobre mi deseo de ser otro. No me arrepiento porque la renuncia posee un peso considerable en la vida de los hombres. Renunciar es afirmarse.Las personas no se enamorarían si no hubieran escuchado antes hablar acerca del amor. Esto es cierto porque los sentimientos son siempre distintos cuando son provocados por diferentes personas. Y conservar a toda costa dicha diferencia es necesario para vivir con un poco de dignidad. Ahora comprendo más cabalmente por qué renuncié a este enamoramiento compulsivo; porque pese a ser moralmente un hombre incompleto, cada persona que ha aceptado compartir su tiempo conmigo representa para mí una especie de salvación que agradezco profundamente. Y no importa si mi relación con una mujer ha durado unos cuantos días: es justo a partir de su efímera presencia donde todo vuelve a comenzar.Antes solía decir que un sentimiento permanente no es humano y que quienes lo encarnan están más cerca de ser dioses que mortales. Y sin embargo, ahora me he vuelto un conservador.Conforme pasan los años, como lo hiciera uno de mis escritores más apreciados, Norman Mailer, apelo a la renuncia para concentrarme en una sola mujer; sé que obrar de esta manera es invocar a la muerte, pero no me preocupa demasiado. Después de todo, me arrepentiré.
Existe un viejo vecino, que me encuentro siempre cuando voy hacia mi trabajo y que siempre ha atraído mi atención y mi simpatía.
Siempre a la misma hora, se encuentra sentado en su pórtico oscuro repleto de plantas con un libro o periódico en una mano, en la otra sostiene un cigarrillo. En el fondo la voz de María Callas o alguna pieza de Mozart armoniza deliciosamente la imagen.
El hombre solitario de aproximadamente 70 años vive rodeado de gatos de todo tipo de tamaños y colores, todos los mininos huyen de mi cuando busco acariciarlos o jugar con ellos; el señor, me miraba cuando pasaba con un aire de curiosidad, gracia y cordialidad.
Todos los días pienso: "Que ganas de sentarme con él a conversar y saber más de su vida, o simplemente acompañarlo en su lectura yo con un libro en la mano y la música nuestra amiga".
Es muy probable que este señor tenga una historia. Me gustaría saber por qué esta solo, por qué su afición por los gatos y las plantas, y aunque es probable que adivine su inclinación porque siempre lee La Jornada, saber cuales son sus perspectivas políticas.
En la última semana, sin evitarlo le regalé una sonrisa muestra de mi fascinación hacia su ángel y hacia su entorno acogedor. Al siguiente día él inclinó su cabeza con agrado regalándome un saludo que me encantó.
Desde ese día siempre buscamos el saludo con la cabeza, incluso, hubo un momento en el que lo hicimos con la mano, de una manera más jovial.
Les dejo un texto encantador (aprovechando)
Colgarse de un Árbol
Por: Guillermo Fadanelli
Acabo de estar cerca de 30 días en Francia. La mayor parte del tiempo en París, aunque una semana me refugié en una playa solitaria en la costa sur, cerca de Toulon. Mi deber como escritor es contar a ustedes historias interesantes consecuencia de las experiencias vividas durante el viaje, pero contra los cánones me he decidido por una historia personal, con la esperanza de que algún lector comprenda los avatares de mi desasosiego.En parís conocí a una mujer de nombre Mariana. Ella es joven, delicada y vive en una buhardilla ubicada en un barrio que no podría señalar en un mapa. Antes de continuar tendría que decir que en poco tiempo cumpliré 50 años y cuando Mariana abrió los ojos al mundo por primera vez mi memoria recitaba ya de memoria la obra de Sastre, Camus, y por supuesto la de Céline. Mariana es amante de la literatura y pone en riesgo su futuro dedicándose a una actividad tan poco apreciada en estos días. Las dos ocasiones que no llegué a dormir a mi hotel pasé la noche en vela a su lado. El oriente de estas palabras es una pregunta sencilla: ¿puede amarse a varias mujeres a un mismo tiempo? Estoy convencido de que es posible, aunque esto carecería de sentido si no se considerara a cada mujer como un mundo aparte. Si se deseara sustituir a una mujer por otra lo más honroso sería colgarse de un árbol antes de cometer dicha barbarie: es una ofensa absoluta para cualquier mujer que uno desee reemplazarla por otra como si fuera un florero.Les cuento que estuve a un paso de abandonarme a esa atracción inesperada y comenzar todo de nuevo, pero permití a la mediocridad que suele habitarme imponerse sobre mi deseo de ser otro. No me arrepiento porque la renuncia posee un peso considerable en la vida de los hombres. Renunciar es afirmarse.Las personas no se enamorarían si no hubieran escuchado antes hablar acerca del amor. Esto es cierto porque los sentimientos son siempre distintos cuando son provocados por diferentes personas. Y conservar a toda costa dicha diferencia es necesario para vivir con un poco de dignidad. Ahora comprendo más cabalmente por qué renuncié a este enamoramiento compulsivo; porque pese a ser moralmente un hombre incompleto, cada persona que ha aceptado compartir su tiempo conmigo representa para mí una especie de salvación que agradezco profundamente. Y no importa si mi relación con una mujer ha durado unos cuantos días: es justo a partir de su efímera presencia donde todo vuelve a comenzar.Antes solía decir que un sentimiento permanente no es humano y que quienes lo encarnan están más cerca de ser dioses que mortales. Y sin embargo, ahora me he vuelto un conservador.Conforme pasan los años, como lo hiciera uno de mis escritores más apreciados, Norman Mailer, apelo a la renuncia para concentrarme en una sola mujer; sé que obrar de esta manera es invocar a la muerte, pero no me preocupa demasiado. Después de todo, me arrepentiré.
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